VI La Romànica en BTT: resistencia!

El ciclismo de montaña te presenta retos en tu camino que ponen a prueba tu capacidad física y mental, tanto por la dureza del recorrido a afrontar, como por la lucha interna continua para auto-convencerse de ser capaz de llegar al final, de superarse. Sin duda alguna la marcha de resistencia la Romànica en BTT es uno de estos retos, y participar, sufrir, esforzarse y luchar por finalizarla ha sido toda una experiencia.

La crónica

La ‘aventura’ comienza la noche anterior, concretamente en ese momento en el cuál haces la última comprobación de la bici para ver si todo está correcto… tocas el neumático delantero y… si, está deshinchado. Así pues toca decidir… meto aire y al despertar volver a comprobar y, en caso necesario, cambiar cámara. Lo que no esperaba es que ese pequeño percance no me dejó descansar a gusto el resto de la noche. Arriba algo antes de la hora prevista, compruebo nuevamente la presión… ha perdido… a cambiar cámara… a las 5h. de la madrugada. Por suerte había dejado bien preparado y ya en el coche todo el material… incluso las herramientas de reparación… con una cuchara sopera puedo sacar y meter bien la cubierta… a pequeños problemas, grandes soluciones.

A las 5.30h., aún de noche, parto con destino a la comarca del Bages, con una hora de camino aproximadamente. A las 6.30h. entro puntual en Navàs y enseguida se encuentra el lugar de salida y meta, una amplia avenida en el centro del pueblo. Es preferible llegar con calma y tiempo suficiente para recoger dorsal, controles, preparar la bici, y tomarse un café. Poco a poco el ambiente se va animando, el total de participantes entre corta y larga no llega a 300, primer indicativo de que la marcha no es un paseo, pues la organización es perfecta. preparatA las 7.15h. ya estoy preparado, con el dorsal 29 y perfil bien orientado, maillot románico enfundado, mucho sueño, pero ilusionado. La temperatura es buena, unos 8ºC, y la previsión del día aún mejor, sol y poco viento, y así fue. Tras dar un par de vueltas reconociendo la zona, me sitúo en línea de salida, donde tras un chupinazo, a las 7.32h. comienza la marcha Romànica en BTT.

La salida es tranquila, quedan muchos kilómetros por delante. Tras una vuelta por el centro de Navàs, enseguida giramos a izquierda e iniciamos la primera ascensión de la mañana. De alguna forma esta primera subida ya marca el perfil de la marcha, pista irregular con piedra, roca y buena pendiente, mentalmente te vas situando y asumiendo que no será fácil, es la Romànica! Durante la primera hora y hasta alcanzar el primer avituallamiento, en el kilómetro 18 en Sant Miquel de Castelladral, llevo un buen ritmo, he avanzado durante la ascensión y mantengo buenas sensaciones.

Ahora bien, a partir de este punto el terreno comienza a cambiar y el descenso se realiza a través de un sendero de bajada algo técnico, y aunque avanzo con seguridad pero sin llegar a fluir (he mejorado mucho gracias a las últimas experiencias en la Gran Fons Montsant y la 5Pics), las sensaciones van cambiando a medida que transcurren los kilómetros y compruebo que tras un sendero viene otro, y otro, de subida, de bajada, más técnico… y se comienzan a acumular las interrupciones por paradas preventivas (principio de precaución) para evitar cualquier percance (se trata de disfrutar). El terreno no permite llevar un ritmo continuado, y eso va castigando, sobretodo mentalmente. A su vez, hay que ir sumando el calor, a medida que avanza el día la temperatura asciende y eso incrementa la sensación de cansancio. Y por supuesto el desnivel, que en total había que superar los 3000 positivos.

Hasta el kilómetro 50 voy alternando posiciones con algún grupo, me avanzan en los tramos de sendero, siendo consciente de que ralentizo mucho la marcha prefiero ceder el paso, y los vuelvo a atrapar en tramos de pista o ascensión… hasta que finalmente ya me quedo prácticamente solo, poco a poco bajo el ritmo, y se va iniciando la lucha personal y sobretodo mental para seguir adelante. Hay que decir que el recorrido en sí era espectacular, una vuelta por el Bages y Baix Berguedà, pasando por puntos elevados que permitían grandes vistas de la Catalunya central, aumentadas por poder disfrutar de un día con muy buena visibilidad.

Y así vamos avanzando poco a poco, hasta conseguir llegar a la ascensión más larga y dura de la marcha, el Alt de Pinós (774m), que por suerte se realiza por pista, en gran parte, y que afronto animado, aunque ya justo de fuerzas, llevamos 80 kilómetros y 2400 metros de desnivel positivo acumulado. La ascensión finaliza en el séptimo avituallamiento de la marcha, y llego bastante tocado física, el calor hace mella y empiezo a sentirme algo mareado, y mentalmente, las sensaciones no son nada buenas, falto de ritmo, inseguro, ciertamente me está superando. Me lo tomo con calma, recupero fuerzas, hidrato bien, cargo energía y dejo para el final la sorpresa del avituallamiento: ¡Un tirador de cerveza artesana (la Guineu) afrutada!! ¡Si!!¡ Era real! Tras un par de cañas que me sentaron mejor que cualquier gel, y tras hundir el pañuelo de la cabeza en el bidón de hielo, revivo un poco, me animo y reinicio nuevamente la marcha, quedando ‘sólo’ 26 kilómetros más y unos 700 metros de desnivel…

Los siguientes 10 kilómetros siguieron siendo duros, con alternancia de tramos de sendero, tanto de subida como de bajada, paradas, bajar y subir de la bici… había que seguir. Son momentos de dura lucha mental, básicamente te preguntas como has llegado hasta aquí, pero hay que seguir, un esfuerzo más, Resiste!! Consigo llegar al kilómetro 90, último avituallamiento, allí me alegran el último tramo de la marcha al comentarme que, a pesar de restar aún 3 ascensiones menores, el terreno en su mayoría era pista, y por tanto permitiría avanzar mejor… y así fue! En la conversación también me preguntaron si me gustaba el recorrido y si volvería… 😦 la cara que les puse a los pobres voluntarios creo que fue todo un poema. Obviamente no era el mejor momento para dicha pregunta.

Parto con fuerzas algo renovadas para finalizar la prueba con mejor ánimo, ciertamente el último tramo es más rodador y se avanza a buen ritmo. Una vez superados los 100 kilómetros y ver en el GPS los 3000 metros positivos acumulados, sólo queda dar un último apretón antes de afrontar la subida final desde la Ametlla de Merola hasta la línea de meta… vas tan agotado que no eres consciente de que estás a punto de acabar… y cuando finalizas el repecho y ves las calles de Navàs, el rictus se convierte en sonrisa y aprietas pedales para entrar en meta satisfecho, feliz, aliviado de haber finalizado, a las 17.25h., la Romànica en BTT. Sin duda alguna, la marcha BTT más dura que he realizado hasta el momento, seguida de la Gran Fons Montsant, la Selenika, Volta a la Mola y la Travessa Sant Joan – Montserrat.

De la organización lo único que puedo decir es que ha sido de lujo, en todos los sentidos. Tras la llegada, trato exquisito, tranquilidad, sin colas, un buen bocadillo, butifarra y cansalada, acompañado de una(s) caña bien fría, limpiar la bici, maltratada ella, pero que ha resistido muy bien los envites del terreno, y una buena ducha caliente! Tras la cuál las sensaciones son mejores, de satisfacción, felicidad, por haber superado una auténtica prueba personal.

El mapa del recorrido

La Romànica en BTT, tal y como describe la propia organización en su web, sigue en gran parte el trazado circular del GR-176 o ruta de las ermitas enlazando una gran cantidad de ermitas del Románico Catalán distribuidas a lo largo del norte del Bages y el sur del Berguedà. El recorrido es de una gran belleza paisajística y riqueza cultural, pasando mayoritariamente por pistas, caminos y senderos en gran parte poco concurridos y conocidos, y añado, también técnicos. Es una prueba de fondo y resistencia, y se requiere de una buena forma física, paciencia y ganas de superarse a uno mismo. Creo que el lema describe perfectamente a la marcha: el rompe-piernas más exigente de la Catalunya central. La marcha también tiene la versión a pié, a lo largo del recorrido se van cruzando y compartiendo parte de los caminos y senderos de los recorridos en btt y a pié, aunque el paso cercano a las ermitas se realiza mejor en esa versión. En años anteriores se organizaba la ultrarománica, que consistía en realizar en un único fin de semana el recorrido a pié y en BTT… no quiero ni pensarlo.

Os muestro un mapa interactivo de Carto, donde podéis consultar el track, la localización de las principales ermitas por las que pasa el recorrido, y además esta vez he jugado con los valores de elevación y longitud de cada segmento o tramo que forma el track para calcular una estimación de los valores de pendiente (en %) y así mostrar los puntos y tramos con mayor desnivel positivo. Espero que os ayude a tener una mejor idea de la dificultad de la ruta.

El resultado y conclusiones

La dureza de la marcha se traduce sobretodo en el número de horas necesitadas para completarla, casi 10 horas!! Y también en el tiempo invertido en los 7 avituallamientos, casi 2 horas, para recuperar el aliento y motivaciones para seguir. Sin duda alguna una marcha de Resistencia, en mayúsculas, y todo un logro personal haberla finalizado. Sinceramente al acabar el pensamiento era el de no volver más… pero como me dijo alguien de la organización, te dejará marca… y creo que ya está empezando. Personalmente quizás he pecado de inocente al no valorar o analizar suficientemente el recorrido y su dureza, esperaba algo más rodador, aunque no siempre se puede controlar todo y las sorpresas también ayudan a seguir progresando y aprendiendo. En definitiva, un paso por Navàs muy positivo, el esfuerzo ha valido la pena, y quizás en un futuro mi mente me vuelva a pedir una experiencia románica. En general, seguimos de suerte y con buen pedal y eso es lo positivo, ninguna incidencia técnica y ningún percance, y que así siga!

Quisiera destacar la organización y agradecer el trato y buen rollo de todos los voluntarios y personas que ayudan y hacen posible la Romànica en BTT. Nuevamente se demuestra que un club humilde puede organizar grandes marchas, con todos los detalles y la calidad que te puede ofrecer el menor volumen de participantes, la proximidad. Los avituallamientos excelentes, el número y ubicación muy adecuado a la distancia y dureza de la marcha, no faltó de nada, fruta y bebida fresca, y la cerveza en el km 80 de matrícula de honor. El resto de servicios también geniales (limpiar bicis, vestuarios, duchas, fisio, bolsa del corredor, etc.). Sea corta o larga, vale la pena venir a Navàs y participar en la Romànica en BTT, os aseguro que os sorprenderá gratamente, os dejará marca.

Salut i Pedals!

P.D.1: para este tipo de marchas viene bien un poco de caña musical… de resistencia! Canción que me vino a la cabeza en varios momentos a lo largo del día… vete a saber porque… dedicado a todos los senderos que me encontré el domingo.

P.D.2: y para no perder el ritmo… el próximo sábado la Ultrabike en Sant Celoni, una nueva aventura que promete, y mucho.

4 comentarios sobre “VI La Romànica en BTT: resistencia!

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