VII UltraBike: círculo cerrado

Esta crónica tiene su origen en un momento lejano: 6 de mayo de 2018. Durante la preparación de la UltraBike 2018, sucede lo que todo ciclista teme: una mala caída. A partir de aquí entramos en una dinámica negativa, en todos los sentidos y aspectos, tocas fondo para volver a levantarte, y lentamente vas superando etapas, un camino largo y duro, y finalmente sales adelante. Tras 11 meses de sacrificio y esfuerzo, se llega a superar la lesión y volvemos a sentir emoción sobre dos ruedas. Nos sentimos preparados para afrontar nuevamente grandes retos, y por supuesto entre ellos está el de sentir la satisfacción de superar aquello que se quedó a la espera: había que volver a la ultrabike 2019 y cerrar el círculo. Lo que para la ultrabike empezó, en la ultrabike se tenía que cerrar.

Llegamos al día D con una buena preparación, sobretodo fondo gracias a las horas invertidas sobre la MMR y la participación en diversas brevets. Pero el reto de la ultrabike es de los grandes, no tanto por la distancia (145 kms) sinó por la dureza (5200m de desnivel positivo) en un recorrido MTB a través de un paisaje maravilloso: la reserva de la Biosfera del Massís del Montseny. Pero la naturaleza es caprichosa y quiso que el sábado 18 de mayo de 2019 fuera El Día, en mayúsculas, así que puso las condiciones para que volver a rodar por el Montseny fuera un reto, sobretodo mental, aún mayor. Aunque la previsión meteorológica previa era de lluvia intensa a lo largo del día, esta se concentró en el día previo, dejando un terreno húmedo, nervioso en algunos tramos, y algo de fango. Ingredientes que personalmente recordaban al momento de la caída, y esto conllevó cierta preocupación. No obstante, llegamos con margen suficiente a Breda, línea de salida y llegada, recogemos el dorsal 342, aprovechamos para saludar a los compañeros de Besttrail, quienes también forman parte de la historia de recuperación. Acabamos de preparar con calma la Trek, y vamos camino a la salida, donde por sorpresa me encuentro con Marco, otro gran compañero que en los momentos de duda nos prestó su ayuda y consejo: toda una suerte poder conocerle en persona y compartir algunas pedaladas.

Cerrar el círculo: superar el miedo

A las 7am se da la salida des de Breda, se respiran nervios y la tensión de los grandes momentos. No llueve, pero el suelo está húmedo. Salimos con buen ritmo, calmado al inicio, acelerado en cuanto pisamos tierra… pero enseguida llegamos, tras el paso por un sendero, a pista húmeda, con algo de fango, y el cerebro empieza a recordar el momento de la caída, pues desde entonces no se había vuelto a rodar sobre suelo mojado. Tras el primer susto, un pequeño derrape de la rueda delantera, el frenazo fue automático, instintivo, miedo a volver a caer. Quedaba mucho camino por delante, así que la orden era no arriesgar sin dejar de avanzar. Inicialmente de manera muy lenta, viendo como los participantes uno tras otro te van pasando… pero no había ningún motivo para bajar la guardía. Durante los primeros 10-15 kms, tramo con el firme más nervioso, fueron una lucha continuada personal, transformando el miedo en prevención, una trazada rígida hacía una trazada ligera y viva… y así poco a poco ir recuperando las sensaciones y la seguridad. Tras el primer tramo, llegamos al primer avituallamiento en Montseny, ya acumulando 1400 metros en tan sólo 30 kms.

A continuación llegaba la primera ascensión larga, el Molar hasta el Pla de la Calma, una subida dura, seguida del llaneo por el Pla, una zona de gran belleza y con vistas espectaculares, y enlazando con un descenso vertiginoso por la pista a Aiguafreda. Posteriormente llegarían las duras rampas de ascensión hacia El Brull, ecuador de la marcha y punto en el cuál era importante llegar en buenas condiciones. Poco a poco se iba ganando en confianza, el firme había drenado bien y prácticamente se rodaba en seco. Las sensaciones personales cada vez eran mejores. Tras el Brull, seguimos el camino a Viladrau, pasando la ascensión al Matagalls Xic y posteriormente siguiendo una pista con constantes cambios de pendiente y un terreno duro, aunque con tendencia a pendiente negativa. A la llegada a Viladrau, como en todos los avituallamientos, hacemos una parada pausada, para recargar energía a conciencia. Aquí volvemos a coincidir con Marco y su compañero, compartimos impresiones y valoramos que ya tenemos más de la mitad hecho. El tiempo de momento va resistiendo bien, aunque nos comentan que los primeros han sufrido ya tempestad y granizo… veis como va bien ir tranquilo?

Tras un buen plato de pasta, seguimos el recorrido, ahora en dirección a Arbúcies, al pie de la subida de El Convento, nuestra favorita: 16 kilómetros de ascensión con una pendiente continuada que permite poner a prueba toda tu resistencia y potencia. Cabe destacar que el tramo desde Viladrau a Arbúcies mejoró mucho la ruta, personalmente nos gustó mucho, buen cambio Besttrail! Antes de iniciar la ascensión, la asistencia técnica nos deja la transmisión limpia y preparada para afrontar los últimos 50 kms, no sabíamos la que nos esperaba… Durante la ascensión pasamos por una fuente a mitad de camino, la cuál nos salvó la vida en el 2017. En aquel momento no sabíamos la cara que poner, en esta ocasión nos encontrábamos muy animados. Al finalizar la ascensión, avituallamiento en el Convento, nuevamente con calma, pensando en los últimos kms, descenso y última subida hasta el Castell de Montsoriu.

utb19008
2 años más tarde, con otra cara! 😉💪🏽

Y aquí llegó el momento de la verdad, el de afrontar la dificultad y superar el miedo y poner a prueba las inversiones. A mitad del descenso empezó a llover (impermeable), anochecía (luces)… y un descenso sobre terreno arenoso, tipo saulò, en el que la transmisión sufre por acumulación de arena sobre la cadena y piñones. La trazada y la maniobra sobre el terreno es segura, hemos ganado en seguridad y recuperado las sensaciones a lo largo de la jornada. Ya no nos abandonaría la lluvia hasta finalizar, lo que a cada minuto que pasaba la situación era más complicada. Finalizamos el descenso hasta el pie de Montsoriu en un grupo, pero al iniciar la ascensión la transmisión dice basta… sólo nos queda el plato grande… pos bueno, pos vale, pos seguim, sólo quedaban unos 8 kms. Coronado Montsoriu, ya cae la noche, e iniciamos los último kilómetros a través de pista y senderos, en los que el agua se va acumulando. Son pedales de emoción, mucha, de satisfacción, en aumento, lo iba a conseguir! Iba a cerrar un círculo, una etapa negra y oscura, superando un duro camino sobre condiciones difíciles… metáfora de una etapa de la vida misma. Y así es como tras salir de un sendero entramos nuevamente en las calles de Breda para pedalear con alegría hasta llegar a la línea de meta! Féliz, satisfecho, eufórico… lo había conseguido, había finalizado la ultrabike!!! Y en meta nada mejor que encontrar a alguién conocido, que te animan y felicitan, y te hacen la pregunta de rigor: ¿Dura? Sí, mucho!!!

El mapa del recorrido

A diferencia de la edición de 2017, la salida desde Breda añade a la Ultrabike un punto superior de calidad y dureza del recorrido. Como ya se ha escrito, el recorrido es espectacular, muy rodador y a la vez exigente, sobre todo tipo de terreno y para nada monótono: sólo tienes que mirar a tu alrededor para motivarte. No profundizaremos en la descripción del recorrido, porque para conocerlo os recomendamos que lo hagáis, vale mucho la pena vivir la experiencia. Quizás con buena planificación se puede realizar por tu cuenta, pero debes de tener muy presentes la existencia de puntos de agua y también los puntos de avituallamiento. En este caso Besttrail propone un recorrido excepcional sobre un paisaje espectacular y con un buen equilibrio en la distribución de los puntos de soporte.

Os dejamos el detalle de la ruta y el perfil topográfico recogido a través de GPS Garmin y publicado en strava.

mapa
Detalle de la ruta realizada (strava), vuelta completa al Massís del Montseny, 145 kms, 5200m D+

El resultado y conclusiones

El resultado sólo tiene un sentido: satisfacción personal, no importa ni tiempo ni posición. Quizás nos repitamos, pero ha sido mucho el esfuerzo realizado, físico y mental, para poder volver a pedalear al nivel necesario para finalizar la ultrabike, y además en condiciones completamente adversas.

Ha habido un componente de fuerza, hasta el momento nunca habíamos superado los 5000 m de desnivel positivo, superación! Y también un componente mental, resistencia y derrota al miedo a volver a caer, transformación en prevención y acabando con valentía. Es el broche perfecto que permite cerrar el círculo, una etapa, para abrir un nuevo camino, que esperamos nos depare nuevas y grandes aventuras.

Como siempre, no podemos cerrar la crónica sin agradecer a todo el equipo de Besttrail y voluntarios su dedicación, a todos ellos, que hacen posible esta marcha y otras, y especialmente  a todos los que pude saludar (David, Judit, Pere, Josep Maria, Pekas). También un saludo y recuerdo para Marco, no pudimos pedalear mucho juntos, pero ahora entenderás el porqué, pero queda pendiente compartir otra gran ruta ¿una brevet? Riders! Os animamos a tener una experiencia ultrabike, realmente vale la pena superar vuestra zona de confort e intentar ir un poco más allá en un entorno natural espectacular.

Salut i Pedals! Y hasta pronto!

P.D.: El Pla de Calma, foto de portada. Uno de los mejores lugares para pedalear de manera relajada y dejarse llevar. Espectacular.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s