Lo brevet 200

Sí, sin lugar a dudas, el veneno ya ha sido inoculado. Puedo percibir y notar como se va extendiendo a través de venas y arterias, fibras, llegando hasta la misma médula, afectando profundamente a todos los órganos vitales, conquistando el corazón y convenciendo al cerebro. Si, ya no hay remedio, no hay vuelta atrás, el espíritu randonneur se va apoderando poco a poco de la propia voluntad, e impone la suya: quieres más kilómetros, más territorio, más experiencias.